miércoles, 26 de marzo de 2014

Perros Mounstros



Después de parir su primer camada, el fisting se volvió de inmediato nuestra obsesión entre el gran catálogo de perversiones que llevamos a cabo para mantener viva la llama de la pasión. Introducir mi puño entre sus blandas y reducidas paredes carnales fraguando desde su interior un brutal llanto de dolor acompañado de ladridos feroces e intentos de agresión es una de las pocas acciones que me priva del sufrimiento; soy presa de un júbilo terrible cuando durante el acto ella se pone violenta y busca a toda costa hacerme daño, me excita mirarle conservar y externar esa fiereza salvaje que sin razonamiento previo ante cualquier ultraje permite al animal aún no civilizado, aún no digno del bautizo, defenderse hasta las últimas consecuencias, llevándose incluso a las inmediaciones de la muerte en pos de su libertad natural. Su tensión, su temblor muscular, su irascible mirada, sus orejas avispadas, su inquietud ante mi sensual crueldad, todo indica que desearía clavarme los colmillos, rasgarme la piel, prenderme del cuello, sacudirme; perra puta, nunca sucederá, para tu mala suerte llevas puesto sobre tu hociquito lindo y peludo un bozal, un bozal diseñado por una industria que busca ante todo mantener íntegra mi seguridad, la seguridad del humano, el dueño del mundo.

Desde el encuentro inicial tuve la impresión de que nuestra relación en la intimidad evolucionaría hacia el sadomasoquismo, debido a su innata ternura y mi natural tendencia al dolor. Remuevo mi puño mientras ella gime y mediante sus pupilas emana placer incitándome a seguir, develo el ruego de éxtasis en la luz de sus globos oculares. La comunicación entre can y humano se realiza a base de interpretación, cuando decidimos contraer nupcias con cánidos se nos prepara mediante un taller de psicopedagogía de la comunicación animal, el cual nos permite comprender cada vistazo, gesticulación, movimiento o sonido de nuestra pareja, obteniendo así una completa relación que se funda en el intercambio de ideas y no en una lineal antropocentrista visión de las cosas, minimizando con esto las posibilidades de separación a corto plazo, un matrimonio que busca perpetuarse requiere de franca comunicación constante. Benditas ventanas del alma canina que transmiten la verdad más pura, la verdad no dicha, la verdad que requiere de un intelecto superior para ser explicada, bendita unión matrimonial entre canes y humanos, culminación de la sociedad ideal: La entrega monogámica entre bestia y sapiens sapiens nos vuelve superiores, nos eleva al plano de lo celestial.

Nuestro primer intento de concepción arrojó como resultado una camada de perros, de seis perros comunes y corrientes (pequeñas réplicas de su madre con el agravante de un pelaje horrible), fue entonces que comenzamos a experimentar con variantes románticas y perversas dentro de los encuentros íntimos, de a poco nos fuimos yendo por el rumbo de la extravagancia escatológica, hubo una temporada en la que me era imposible culminar el acto si no la veía comerse mi excremento, en otras ocasiones me encantaba ser orinado en la boca por ella; latigazos, quemaduras, mordidas, arañazos, azotes, todo tipo de experiencias novedosas en busca de minar el dolor, pero todo ha fallado, la ira me sigue tragando por dentro, me resulta imposible aceptar que María Izmailov con su perfección, y yo, un hombre de buena casta y apellido de mediana relevancia, continuemos siendo incapaces de esquivar las trampas genéticas que buscan a toda costa perpetuar la existencia del bebé y el cachorro por separado. En esta época catastrófica, con un mundo en completa descomposición y de moral extraviada, son necesarios verdaderos cambios, cuando las leyes terrenales y divinas aceptaron el matrimonio entre perros y humanos no fue para seguir trayendo al mundo más ejemplares de lo mismo, si se legalizó fue por la esperanza del cambio, la fe en la evolución a partir del amor extrapolado, el amor llevado al límite, un amor capaz de generar seres nuevos, seres superiores, seres que abarroten la pantalla del televisor. Hacen falta perros mounstros.

El reality show consiste en reunir a doce parejas, hombre-perra o mujer-perro, elegidas mediante un riguroso casting. Los jueces deben realizar un análisis extenuante que les permita determinar quiénes pueden ser los más carismáticos ante la pantalla, cuántas historias trágicas hay de fondo y por último cuáles son los organismos más encaminados a la concepción de un perro mounstro. Se les graba desde que comienzan a intentar ser padres, son televisados las 24 horas por cámaras que emplean humanos para transmitir la señal. Las primeras cuatro en lograr la fecundación acceden a la siguiente ronda, con los concursos de talento y la serie de ultrasonidos semanales que determinarán la naturaleza del producto. Los finalistas comienzan a generar propaganda encaminada a convencer a la audiencia de la necesaria incorporación al paraíso de ese nuevo perro mounstro. Sobrevienen ocho semanas de argumentos, pequeños cortometrajes y videos de comunidades que verán beneficiada su fe con un nuevo santo específico por adorar, lloverá en la pantalla un sin fin de exposiciones que darán al público la oportunidad de elegir la mejor opción para incrementar el acervo de estampas milagrosas. Una vez llegada la gran final se realiza el sagrado conteo de votos que determina la victoria popular y a su vez entrega la absolución vitalicia a los padres del primer lugar. (Cabe señalar que el producto no necesita estar vivo para triunfar, y regularmente si el perro mounstro fallece de manera prematura tiene amplias posibilidades de quedarse con la victoria debido a la sensibilidad tan marcada de los televidentes con respecto a la muerte. La ingeniería del culto al llanto funcionando sin represas).

Yo estoy seguro de lo que siento, las leyes de índole celestial o jurídico no validan el sentimiento, sólo legitiman la unión para hacer más práctica la organización social y la formación comunitaria. Desde pequeña la amé, recuerdo aún el génesis: la observé sobresalir entre todos sus hermanos, con un par de moñitos de listón rosa mexicano adheridos con silicón a sus orejas, brincando y tirando lengüetazos, adoro la oralidad de los caninos; pequeño y elegante copo de la más fina nieve dando sutiles mordiditas a mi mano con sus colmillitos recientes. Una sensación desconocida me invadió al adquirir a María Izmailov, un presagio de que esta unión nos permitiría evolucionar de manera desconocida pero certera, un flash que me mostró el destino inquebrantable que habríamos de cumplir juntos. Me fascina su caminar erguido, la elegancia en el trote, el tono rosado de su piel escondida entre todos aquellos rizos de algodón puro, su hocico alargado de empalme preciso en la quijada, dientes firmes, colmillos grandes y poderosos, altura recomendada en las especificaciones de su raza, carisma, carisma, carisma, María Izmailov es todo carisma.

En un documento expedido por el vaticano se constata la posición de los jerarcas católicos respecto a la legalización del matrimonio entre humanos y caninos:

La iglesia católica apostólica y romana de fundamentos cristianos considera un acto de amor supremo y mandato divino la unión matrimonial entre hombre y perro, encontrando en dicha manifestación de cariño un amor de dimensiones infinitas; existe en ello una metáfora excepcional de la gloria de dios, puesto que así como grande es el amor del crreador  hacia el hombre y viceversa pese a ser de naturalezas distintas, así de grandioso es el amor entre un canino y la más maravillosa criatura del señor, dotada de espíritu para manifestar superioridad entre las bestias aún privadas de un alma, buscando para todos los seres la gloria. Este tipo de relaciones amorosas genera una comunicación que traspasa barreras de idiomas y dialectos, tienen como objetivo medular emplear  sólo la expresión máxima del amor, son completa luz divina. La entrega monogámica entre bestia y sapiens sapiens nos vuelve superiores, nos eleva al plano de lo celestial, dios les bendice, dios les aprueba.

Cuando me besa con su lengua suave de pronto se priva porque a lo lejos escucha ladrar a otros de su especie, pero vuelve pronto cuando me unto más aceite de lata de carne para perro en los labios, y sigue lamiendo y lamiendo, y abro la boca y embarro un trozo de carne en mi lengua y la dejo que lo coma y comienza a tirar lengüetazos brutales que como rayo venido del cielo me recorren la espina dorsal y entonces me desnudo, me privo de prendas y baño cada centímetro de mi piel con un sin fin de sabores que harán que María Izmailov no olvide nunca esta noche, comienzo con un espagueti boloñesa sobre mi pie izquierdo, ella lame y lame y lame y lame y yo pongo mole agridulce en mi pie derecho y sin pensarlo dos veces arremete manchándose los bigotes, fuera el pudor María, sé salvaje, fuera el estilo María, sé la peor perra; justo cuando mi pie queda casi limpio por completo voy embarrando la grasa de la corteza de un pollo rostizado sobre mis pantorrillas, para terminar realizando un camino con una pechuga desmenuzada sobre mi muslos hasta mi pecho, entonces le brindo un postre a base de chocolate sobre mis pezones para terminar untando crema chantilly en mi erecto y duro miembro; mientras tanto ella hace valer su hocico de manera mucho más interesante que el desarrollo de un lenguaje articulado.

Mari es mi amor, sólo con ella vivo la felicidad… cuando me ve llegar y mueve la colita adornada con ese pequeño y pulcro afro trazado en la mejor estética canina de la ciudad, me pone loco, y deseo tomarla entre mis brazos, pero lastimosamente en los últimos meses cada que comenzamos a seducirnos el miedo me invade y termino por no concretar una erección, algo que regularmente me frustra y  me llena de ira, entonces prefiero marcharme antes de agredirla, nadie tiene la culpa, pero yo no puedo evitar sentirme responsable. En este momento no estoy preparado para volver a intentar ser padre, la herida de la camada sigue abierta, no ha sido una decisión sencilla, ella en cada uno de sus celos me ha pedido que lo busquemos, pero yo no me siento del todo listo; cuando imagino la escena de los dos volviendo a originar un puñado de perros, o un humano común, corriente, de retrasado aprendizaje y dependencia infinita hacia los padres, temo mi reacción, de sólo pensarlo se me tensan los puños, yo no quiero criar un asqueroso humano, yo no quiero educar desagradables y chillones y cagones cachorros, yo quiero un perro mounstro, efímero, eterno, quiero ser el que dé origen a una nueva deidad, quiero ser el creador de aquél al que todos adoren, quiero ganar el reality  show, verlos hincados, vivir de regalías, volverme acreedor al descanso eterno.

Cada perro mounstro que nace tiene la oportunidad de participar en el concurso, hasta el momento las santificaciones anexadas al amplio catálogo de veneraciones católicas llegan a los 46 perros mounstros, mientras nuestra iglesia sigue declarándose monoteísta. Éstas son sólo tres de las deidades con más adeptos en el orbe:

Santísimo Sólo-Manos: Una especie de chorizo deforme con un diente incrustado entre la carne y un par de manitas muy pequeñas a los costados, las cuales durante sus tres días de vida no dejaron de vibrar. Santo de los onanistas autogestivos trasnochados. El onanismo fue aceptado por la iglesia católica hace seis años, cuando mediante un riguroso proceso de investigación se llegó a la conclusión de que era menos dañino y más ad hoc con su mensaje principal masturbarse que continuar librando batallas legales por presuntos casos de pederastía.

Travis: Fue la mitad de un cráneo hasta el inicio de la nariz. El resto de la nariz quedaba flotando en la nada a falta de una estructura ósea facial completa. Santo de los que mueren en un exagerado pasón de cocaína por atascados. La iglesia católica aceptó el consumo de cocaína cuando mediante análisis rigurosos y una prolongada investigación nocturna descubrió que iban muy bien unas líneas con el vino de consagrar, y además se ponían más interesantes los sermones.

Miss Huevos: Un tronco sin extremidades, únicamente con senos sin pezones en el pecho y testículos al final (que en realidad eran tumores, ambos). Deidad de los transexuales que en una peda cualquier macho con ganas se daría. La iglesia católica comenzó a aceptar todo tipo de manifestación y práctica sexual cuando mediante un riguroso proceso de  experimentación descubrieron que el sexo es delicioso.

Según el catolicismo los verdaderos perros mounstros se cocinan en un vientre canino, por lo cual pese a también ver con buenos ojos la unión entre mujeres y perros (regularmente san bernardo, mastín napolitano y gran danés), sería prácticamente imposible que una pareja de esta índole diera origen a una deidad, por cuestiones eclesiásticas que nunca nadie ha explicado pero se aceptan como verdades irrefutables. Ahora todos queremos un hijo deforme. Lo diferente, lo extraordinario, lo imposible, lo que sólo sucede una vez, la particularidad de los perros mounstros es la individualidad, nunca se repetirán, lo asqueroso y desagradable es más cercano a la verdadera belleza que la perfección estética. El humano ha vivido atrapado en una burda normatividad que estandariza lo precioso, pautas ancestrales que marcan de manera inconsciente qué es aceptable y qué es non grato, reproducción cultural de lo hermoso a partir de formatos constantemente emitidos y magnificados vía la pantalla, el papel impreso, los espectaculares; esa conducta mórbida y segregacional debe mutar, por el bien de todos debemos aspirar hacia un mundo en donde cada uno como elemento único ice y defienda su propia bandera de la libertad. Al final cada perro mounstro reitera el mensaje general: Lo grotesco va unido a lo divino.

Domingo, ocho de la noche, horario perfecto, horario sagrado, horario de la santísima trinidad: pereza-iluminación eléctrica-y esa rabia que brota en cada ser humano al percatarse de la llegada de una nueva semana laboral. Termina el fin, los días de tranquilidad se ven privados ante el regreso a la rutina, los domingos por la noche lo mejor es entregarse en cuerpo y alma a las historias de vida real que abarrotan los monitores, vivir las vidas de otros, sentir sus dolores, sus alegrías, sus momentos de alta sensibilidad, es conveniente porque de lo contrario se tendría que pensar en la desgastante vida propia.

El ascendente desprecio del humano por lo humano y la relación cada vez más estrecha y amorosa con las mascotas detonaron las acciones; la iglesia católica puso su plan en marcha para poder continuar en la cima de las religiones, lugar que comenzaba a tambalearse ante la constante orientalización de las masas que buscan tranquilidad antes que martirio, y el visto bueno por parte de los extremistas de entrega ideológica hacia el Islam, debido a la posibilidad de enarbolar por completo sus creencias de manera metafísica, práctica y explosiva. Los judíos siguen siendo una estirpe de linaje milenario que sabe hacer dinero, mucho dinero. El catolicismo al sentir en riesgo sus privilegios tras el descenso de su popularidad, comenzó a ser flexible con sus designios más elementales, terminó aceptándolo casi todo, generando la versión religiosa más burdamente pachanguera y vacía de fundamentos éticos en la historia de la humanidad. Su justificación moral se sitúa en que todos terminan contentos la misa, y sonreír es divino, y el carnaval puede ser eterno, y sin que sea una verdadera obligación nadie quiere perderse cada domingo la celebración en nombre de cristo. Por todos los lugares donde se encuentran esparcidos los templos católicos se sabe que llegado el medio día del séptimo de la semana es momento de asistir a la rave de dios. Entra el cura acompañado de sus dos dilersillos quemando cannabis en un recipiente metálico, esparciendo el olor a yerba, comenzando la relajación de la feligresía para irse poniendo a tono. Las misas son televisadas con largos infomerciales entre cada bloque, logrando obtener altísimos puntos de rating, ligándose de manera directa con el gran reality show semanal.

La “realidad” domina por completo las horas ante el televisor , todo lo que aparece en la pantalla son historias de vidas regulares con afortunados personajes que tarde o temprano se verán convertidos en extraordinarias celebridades o como tantos, pasarán de largo. Individuos televisados, familias televisadas, concursos humillantes, consecución de parejas; los artistas faranduleros se volvieron obsoletos para el medio, la fama está ahora al alcance de cualquiera, el reality show infunde la democracia total, hacen al pueblo elegir y se respeta el voto. La iglesia católica tan proclive desde sus inicios a la negociación con los poderosos tuvo que adaptarse de manera brusca a la vida moderna, al grado de dejar de lado sus relaciones con los estados nación para comenzar una tremenda comunión con las grandes cadenas televisivas, las verdaderas encargadas de educar, moldear y controlar el destino y pensamiento de las masas. Cada programa es la oportunidad de continuar la labor evangelizadora, cada expulsado dará gracias a dios, los familiares dirán que es gracias a dios, los ganadores siempre anteponen a dios en su éxito, nada es cuestión de trabajo, todo lo hace dios, y eso queda claro en los reality shows.

De 8 a 11:00  pm nuestra alma es tomada por el espíritu santo, el cual nos permite generar la fe suficiente para creer con firmeza en la posibilidad de abandonar el anonimato  para convertirnos en estrellas nacientes que alcanzan la gloria divina de la pantalla en horario estelar y cadena nacional. Sólo los seres reales que tuvieron el designio divino para trascender y captar la gloria de cristo que siendo hombre como todos pudo andar por la vida siendo hijo de dios sin ser por esto inalcanzable para sus semejantes, son los elegidos… Pero lo importante aquí es que ese ser afortunado puede ser cualquiera que vaya mañana mismo a las instalaciones de la Gran Televisión Mexicana a partir de las 7 am, así de grande es la gloria del señor, así de maravillosa es la fama del reality show, no lo piense más, haga su casting con dios en el corazón, tenemos un proyecto a su medida. Ahora pasen por su hostia con sustancia, y la paz os dejo hermanos míos, que siga el vacilón.

Cuatro horas haciendo fila junto con cientos de parejas que realizarán la prueba en vano, no quiero ser mezquino pero de todos los aquí presentes somos María Izmailov y yo quienes resultan más aptos para la pantalla. Tenemos montado un número en el que bailamos salsa, ningún juez podrá resistirse.

Hemos pasado a la segunda etapa del casting. Me siento feliz. Todo indica que la belleza pulcra de María Izmailov así como nuestra comunicación total ha causado impacto, el cura principal me comentó que tenemos grandes posibilidades de concursar en el reality, y que si no era mucha molestia le hiciera favor de brindarle una raya, porque el día ha sido pesado y le cuesta mantenerse enfocado, por supuesto que se la brindé, en la tapa del tanque del escusado con la puerta cerrada, a la antigua. En una sociedad tan adaptada a la cocaína  aún resulta para algunos difícil inhalar en público, cada quién sus elecciones, yo siempre cargo polvo por si acaso, por supuesto que compartir con el señor cura nos traerá puntos a favor, vivimos en una sociedad en la que no es tan sencillo encontrar gente que comparta sus drogas sin reparos.

Como era de esperarse, después de la serie pruebas finales que incluían afinidad con la cámara, cantidad de flujo lagrimal por minuto, capacidad de improvisación y adaptación ante situaciones bochornosas, pruebas de resistencia a la presión física-social, potencia espermática, hogareñidad del óvulo, entre otras, resultamos finalistas.

Nunca olvidaré nuestra primera aparición en televisión, cinco segundos de sonrisa y saludo con la palma por delante mientras los eufóricos conductores pronunciaban nuestro nombre, lugar de origen y raza, entre confeti y serpentinas. Las doce parejas que fuimos seleccionadas seremos hospedadas en un hotel de lujo por una semana, días que debemos invertir en intentar la fecundación; también se nos dotó de una canasta de hormonas donadas por el principal patrocinador, para aumentar las condiciones óptimas en favor de la procreación del perro mounstro. Sólo nos resta amarnos.
                 
Mi vigorosidad fue retomada, me sentía en plenas facultades, María Izmailov y yo nos entregamos como nunca, accedimos a nuestro núcleo interior, nos coordinamos de manera espiritual, gracias a prácticas tántricas logramos una comunión cósmica-orgásmica, es imposible que no logremos nuestro sueño: la creación de quizá el mejor, el más híbrido, el más único, el que todos quieran adorar, el que represente en su totalidad al humano y al perro y no sólo a un determinado grupo de personas relacionadas entre sí por alguna estupidez o labor, quizá con nuestros genes y este poderoso sentimiento podamos traer al mundo un perro mounstro que nos quite a todos lo politeísta de una buena vez.

Nos acaban de informar que estamos dentro del programa, sólo tres parejas logramos la concepción, observo a la competencia y esto me parece pan comido, miro a María a los ojos: es un hecho mi amor. De pronto nos encontramos en la antesala de la gloria, a un breve paso del estrellato televisivo, perpetuarnos aquí dependerá de nuestra entrega, estamos embonando perfecto, éste siempre fue nuestro lugar.

El primer ecosonograma donde se mostró el interior del vientre canino mientras María Izmailov y yo mirábamos el monitor desbordando lágrimas, en conjunto con nuestro nuevo número de merengue  nos otorgó al instante la simpatía del público y los jueces, tomando así la delantera en las votaciones.

En el segundo chequeo de La Zarina Izmailov (apodo con el cual se le comenzó a conocer en el programa) quedó de manifiesto que un solo cigoto habitaba su vientre, lo cual reducía la posibilidad de can y aumentaba la suerte del perro mounstro. Esa noche interpretamos una versión de Vivo Por Ella con canto y aullidos. María y yo apestábamos a éxito.

El sexto domingo se reveló algo que vino suponiéndose durante toda la semana. Mis peores pesadillas, las que me han acompañado siempre a todas partes se compactaron en una figura por de más conocida: El cuerpo humano. La cámara fue haciendo un sutil zoom hasta llegar al feto que se delineaba entre la escala de grises. Dos piernas, un vientre unido al firme plexo solar, dedos completos, dos brazos, un rostro bien definido, corazón latiendo con vitalidad, órganos trabajando de manera formidable, un jovencito sanísimo¸ mencionó la doctora. Pedí de favor que apagaran la cámara, ellos la apagaron pero prendieron una más pequeña que usan para grabar tras bambalinas y generar controversia. Dije palabras terribles que después salieron al aire y se volvieron famosas en youtube… esto sólo significaba una cosa: Eliminación.

La pareja del tipo calvo prematuro con buen físico y la perra pastor ingles de cabellera impresionante fueron los únicos capaces de concebir un perro mounstro, cuya única cualidad era ser una albóndiga de carne humana amoratada, sin dermis, con reminiscencias de sistemas nervioso y circulatorio. Los votos del domingo final, después de un mes completo de contar la historia de las 27 horas de vida de Albondotti, arrojaron como estirpe ganadora de una nueva deidad a los restaurantes de comida rápida italiana.

Ha pasado un mes desde nuestra despedida del programa y todavía no puedo acercarme a María Izmailov, temo hacerle daño. El dinero que ganamos durante nuestro instante de fama con patrocinadores y comerciales nos da para vivir de manera digna. Contraté a una enfermera que le consiente, acaricia y atiende de manera profesional el embarazo, todas las noches me cuenta lo triste que está la perra, pero yo no creo nada, para ella todo es pasajero, instantáneo, inocuo, ella puede tener cientos de crías y olvidarlas al instante por un hueso cualquiera, yo por el contrario estoy condenado a la proximidad con los míos, a la inevitable empatía racional sanguínea, a sentir sus dolores y sus alegrías como propias, a preocuparme, ése es el verdadero tormento: la familia, y no quiero tener una, yo quiero un perro mounstro.

Aquel martes mi autocontrol salió de vacaciones, era de madrugada y de pronto note mi crecida panza, sentí en el rostro excesivo vello facial, faltaban dos semanas para terminar el mes y ya se había agotado toda mi dotación de coñac, tuve que salir a comprar más. Mis nervios estaban tensos desde hace semanas, mi nariz completamente irritada, me resultaba prácticamente imposible conciliar el sueño, yo era pura rabia para ese momento, y a la calle se le ocurrió bombardearme con toda la publicidad existente de perros y niños. Cuando llegué a la única licorería abierta mi coñac preferido se había agotado, sentí una presión brutal, el pie de dios estaba sobre mí cortándome la respiración, el pulso, la vida, mi cabeza ardía en llamas, compré seis botellas del primer coñac que vi, bebí un gran trago antes de pagarlo, cualquier licor cumple con su misión cuando buscas olvidar, cualquier fermento que te haga caer rendido sin la capacidad de pensar es funcional, las etiquetas están de más, y yo necesito dejar de recordar, parar de una vez con estas ansias homicidas que me piden borrar de tajo nuestra historia, la historia del hombre fracasado que tuvo que criar a su hijo de mierda junto con una perra imbécil, la historia del formidable soñador que le besó la mejilla al éxito y cuando fue a su entrepierna para sentir la raja humedecida encontró una verga que se le clavó en el pecho… Haremos lo siguiente, son las cuatro de la mañana, la ciudad está vacía, conduciré a máxima velocidad en sentido contrario, si no encuentro a la muerte, la mato a ella; éste será nuestro propio reality show.

Cuando entró la enfermera se desmayó al instante, la escena era vomitiva, me encontraba en la esquina del cuarto, sosteniendo entre mis manos el sanguinolento feto humano; lo extraje después de moler a golpes a mi amada María, descargué sobre ella todas mis frustraciones, al punto de teñir por completo de rojo su blanca cabellera, romper todos sus finos huesos, desfigurarle totalmente el hermoso rostro. Llegué al producto después de cortar delicadamente cada una de las capas del vientre con una navaja de afeitar, fui cuidadoso de no impactar  su pancita para tratar de obtener lo más completo posible al pequeñito y así poderlo transformar a mi gusto. Clavé toda una caja de alfileres sobre su cráneo aún gelatinoso, estire sus extremidades y detalladamente zurcí manos junto con pies por detrás de la espalda, tratando de ser muy fino con las puntadas, para terminar rajándole el pecho esperando que su corazón puro fuera visible. ¡Él será el santo de los locos y los esclavos¡ ¡Hay en él belleza y náusea suprema! ¡Vaticino visitas desde el vaticano para venerar al máximo generador de sufrimiento! ¡Todos vendrán a llorar y orar a sus pies! ¡Por eso lo elevo al cielo! ¡Por eso lo muestro a dios! verdad que sí mi perrito mounstro, verdad que sí.... Las autoridades no tardaron en llegar, se me juzga por distintos delitos, feminicidio, aborto, conducir ebrio; nos dimos cocaína y me llevaron. Quizá no tenga opción a fianza, tal vez deba pagar mi crimen con toda una vida de encierro, no creo tener carácter para matarme.

De manera increíble y fortuita mi historia inundó los medios, mi acto brutal dividió las opiniones, los más ortodoxos me defienden argumentando que para este mundo podrido resulta más fundamental la búsqueda de nuevos perros mounstros que seguir cumpliendo con rectitud las absurdas leyes mundanas, por el contrario los que me odian sólo tienen para mí insultos y vociferaciones. La fama de alguna manera me toma por asalto, no importa el móvil, la pantalla es mía, las portadas son mías, siento que María desde el más allá intercede por mí, el paraíso es tu lugar ángel mío.

Ayer se comunicó a la cárcel uno de los principales productores de reality shows dominicales, pidió hablar conmigo, me comentó que existen muy pocos mártires de la causa perro mounstral y que sería excelente por el bien común generar más próceres del movimiento, en cada oportunidad resaltó mi gracia y dinamismo, tiene en mente para mí un programa de corte revista informativa en horario estelar donde de a poco se buscará fundar una ideología en la cual defenderemos la postura:  “El perro mounstro no nace, se hace, y quizá es el sacrificio de sangre el único camino para obtener verdaderas deidades”. Nos reuniremos el domingo para comenzar a entrever los detalles de la producción, abandonaré mi claustro cada que el señor lo pida y de ser posible, según lo dicten los niveles de audiencia, moverá sus palancas para obtener mi libertad.

Ya quiero contarle al mundo la historia de mi bendita María Izmailov, por ti lo he logrado, amor de mi vida.