Después de parir su primer camada,
el fisting se volvió de inmediato
nuestra obsesión entre el gran catálogo de perversiones que llevamos a cabo
para mantener viva la llama de la pasión. Introducir mi puño entre sus blandas y
reducidas paredes carnales fraguando desde su interior un brutal llanto de
dolor acompañado de ladridos feroces e intentos de agresión es una de las pocas
acciones que me priva del sufrimiento; soy presa de un júbilo terrible cuando
durante el acto ella se pone violenta y busca a toda costa hacerme daño, me
excita mirarle conservar y externar esa fiereza salvaje que sin razonamiento
previo ante cualquier ultraje permite al animal aún no civilizado, aún no digno
del bautizo, defenderse hasta las últimas consecuencias, llevándose incluso a
las inmediaciones de la muerte en pos de su libertad natural. Su tensión, su
temblor muscular, su irascible mirada, sus orejas avispadas, su inquietud ante
mi sensual crueldad, todo indica que desearía clavarme los colmillos, rasgarme
la piel, prenderme del cuello, sacudirme; perra puta, nunca sucederá, para tu
mala suerte llevas puesto sobre tu hociquito lindo y peludo un bozal, un bozal
diseñado por una industria que busca ante todo mantener íntegra mi seguridad, la
seguridad del humano, el dueño del mundo.
Desde el encuentro inicial tuve la
impresión de que nuestra relación en la intimidad evolucionaría hacia el
sadomasoquismo, debido a su innata ternura y mi natural tendencia al dolor. Remuevo
mi puño mientras ella gime y mediante sus pupilas emana placer incitándome a
seguir, develo el ruego de éxtasis en la luz de sus globos oculares. La
comunicación entre can y humano se realiza a base de interpretación, cuando
decidimos contraer nupcias con cánidos se nos prepara mediante un taller de
psicopedagogía de la comunicación animal, el cual nos permite comprender cada vistazo, gesticulación, movimiento o sonido de nuestra pareja,
obteniendo así una completa relación que se funda en el intercambio de ideas y
no en una lineal antropocentrista visión de las cosas, minimizando con esto las
posibilidades de separación a corto plazo, un matrimonio que busca perpetuarse requiere
de franca comunicación constante. Benditas ventanas del alma canina que
transmiten la verdad más pura, la verdad no dicha, la verdad que requiere de un
intelecto superior para ser explicada, bendita unión matrimonial entre canes y humanos,
culminación de la sociedad ideal: La
entrega monogámica entre bestia y sapiens sapiens nos vuelve superiores, nos
eleva al plano de lo celestial.
Nuestro primer intento de
concepción arrojó como resultado una camada de perros, de seis perros comunes y
corrientes (pequeñas réplicas de su madre con el agravante de un pelaje
horrible), fue entonces que comenzamos a experimentar con variantes románticas
y perversas dentro de los encuentros íntimos, de a poco nos fuimos yendo por el
rumbo de la extravagancia escatológica, hubo una temporada en la que me era
imposible culminar el acto si no la veía comerse mi excremento, en otras
ocasiones me encantaba ser orinado en la boca por ella; latigazos, quemaduras,
mordidas, arañazos, azotes, todo tipo de experiencias novedosas en busca de
minar el dolor, pero todo ha fallado, la ira me sigue tragando por dentro, me
resulta imposible aceptar que María Izmailov con su perfección, y yo, un
hombre de buena casta y apellido de mediana relevancia, continuemos siendo
incapaces de esquivar las trampas genéticas que buscan a toda costa perpetuar
la existencia del bebé y el cachorro por separado. En esta época catastrófica,
con un mundo en completa descomposición y de moral extraviada, son necesarios
verdaderos cambios, cuando las leyes terrenales y divinas aceptaron el
matrimonio entre perros y humanos no fue para seguir trayendo al mundo más ejemplares
de lo mismo, si se legalizó fue por la esperanza del cambio, la fe en la
evolución a partir del amor extrapolado, el amor llevado al límite, un amor capaz
de generar seres nuevos, seres superiores, seres que abarroten la pantalla del
televisor. Hacen falta perros mounstros.
El reality show consiste en reunir
a doce parejas, hombre-perra o mujer-perro, elegidas mediante un riguroso casting. Los jueces deben realizar un análisis extenuante que les permita
determinar quiénes pueden ser los más carismáticos ante la pantalla, cuántas
historias trágicas hay de fondo y por último cuáles son los organismos más
encaminados a la concepción de un perro mounstro. Se les graba desde que
comienzan a intentar ser padres, son televisados las 24 horas por cámaras que
emplean humanos para transmitir la señal. Las primeras cuatro en lograr la
fecundación acceden a la siguiente ronda, con los concursos de talento y la
serie de ultrasonidos semanales que determinarán la naturaleza del producto. Los
finalistas comienzan a generar propaganda encaminada a convencer a la audiencia
de la necesaria incorporación al paraíso de ese nuevo perro mounstro. Sobrevienen
ocho semanas de argumentos, pequeños cortometrajes y videos de comunidades que
verán beneficiada su fe con un nuevo santo específico por adorar, lloverá en la
pantalla un sin fin de exposiciones que darán al público la oportunidad de
elegir la mejor opción para incrementar el acervo de estampas milagrosas. Una
vez llegada la gran final se realiza el sagrado conteo de votos que determina la
victoria popular y a su vez entrega la absolución vitalicia a los padres del
primer lugar. (Cabe señalar que el producto no necesita estar vivo para
triunfar, y regularmente si el perro mounstro fallece de manera prematura tiene
amplias posibilidades de quedarse con la victoria debido a la sensibilidad tan
marcada de los televidentes con respecto a la muerte. La ingeniería del culto
al llanto funcionando sin represas).
Yo estoy seguro de lo que siento, las
leyes de índole celestial o jurídico no validan el sentimiento, sólo legitiman
la unión para hacer más práctica la organización social y la formación comunitaria.
Desde pequeña la amé, recuerdo aún el génesis: la observé sobresalir entre
todos sus hermanos, con un par de moñitos de listón rosa mexicano adheridos con
silicón a sus orejas, brincando y tirando lengüetazos, adoro la oralidad de los
caninos; pequeño y elegante copo de la más fina nieve dando sutiles mordiditas
a mi mano con sus colmillitos recientes. Una sensación desconocida me invadió
al adquirir a María Izmailov, un presagio de que esta unión nos permitiría
evolucionar de manera desconocida pero certera, un flash que me mostró el
destino inquebrantable que habríamos de cumplir juntos. Me fascina su caminar
erguido, la elegancia en el trote, el tono rosado de su piel escondida entre
todos aquellos rizos de algodón puro, su hocico alargado de empalme preciso en
la quijada, dientes firmes, colmillos grandes y poderosos, altura recomendada
en las especificaciones de su raza, carisma, carisma, carisma, María Izmailov es
todo carisma.
En un documento expedido por el
vaticano se constata la posición de los jerarcas católicos respecto a la
legalización del matrimonio entre humanos y caninos:
La
iglesia católica apostólica y romana de fundamentos cristianos considera un
acto de amor supremo y mandato divino la unión matrimonial entre hombre y perro,
encontrando en dicha manifestación de cariño un amor de dimensiones infinitas; existe
en ello una metáfora excepcional de la gloria de dios, puesto que así como grande es el
amor del crreador hacia el hombre y viceversa
pese a ser de naturalezas distintas, así de grandioso es el amor entre un
canino y la más maravillosa criatura del señor, dotada de espíritu para
manifestar superioridad entre las bestias aún privadas de un alma, buscando
para todos los seres la gloria. Este tipo de relaciones amorosas genera una
comunicación que traspasa barreras de idiomas y dialectos, tienen como objetivo
medular emplear sólo la expresión máxima
del amor, son completa luz divina. La entrega monogámica entre bestia y sapiens
sapiens nos vuelve superiores, nos eleva al plano de lo celestial, dios les
bendice, dios les aprueba.
Cuando me besa con su lengua suave de
pronto se priva porque a lo lejos escucha ladrar a otros de su especie, pero
vuelve pronto cuando me unto más aceite de lata de carne para perro en los
labios, y sigue lamiendo y lamiendo, y abro la boca y embarro un trozo de carne
en mi lengua y la dejo que lo coma y comienza a tirar lengüetazos brutales que
como rayo venido del cielo me recorren la espina dorsal y entonces me desnudo,
me privo de prendas y baño cada centímetro de mi piel con un sin fin de sabores
que harán que María Izmailov no olvide nunca esta noche, comienzo con un
espagueti boloñesa sobre mi pie izquierdo, ella lame y lame y lame y lame y yo
pongo mole agridulce en mi pie derecho y sin pensarlo dos veces arremete manchándose
los bigotes, fuera el pudor María, sé salvaje, fuera el estilo María, sé la
peor perra; justo cuando mi pie queda casi limpio por completo voy embarrando
la grasa de la corteza de un pollo rostizado sobre mis pantorrillas, para terminar
realizando un camino con una pechuga desmenuzada sobre mi muslos hasta mi
pecho, entonces le brindo un postre a base de chocolate sobre mis pezones para terminar
untando crema chantilly en mi erecto y duro miembro; mientras tanto ella hace
valer su hocico de manera mucho más interesante que el desarrollo de un
lenguaje articulado.
Mari
es mi amor, sólo con ella vivo la felicidad… cuando me ve llegar y mueve la
colita adornada con ese pequeño y pulcro afro trazado en la mejor estética
canina de la ciudad, me pone loco, y deseo tomarla entre mis brazos, pero lastimosamente
en los últimos meses cada que comenzamos a seducirnos el miedo me invade y
termino por no concretar una erección, algo que regularmente me frustra y me llena de ira, entonces prefiero marcharme
antes de agredirla, nadie tiene la culpa, pero yo no puedo evitar sentirme
responsable. En este momento no estoy preparado para volver a intentar ser
padre, la herida de la camada sigue abierta, no ha sido una decisión sencilla,
ella en cada uno de sus celos me ha pedido que lo busquemos, pero yo no me
siento del todo listo; cuando
imagino la escena de los dos volviendo a originar un puñado de perros, o un
humano común, corriente, de retrasado aprendizaje y dependencia infinita hacia
los padres, temo mi reacción, de sólo pensarlo se me tensan los puños, yo no
quiero criar un asqueroso humano, yo no quiero educar desagradables y chillones
y cagones cachorros, yo quiero un perro mounstro, efímero, eterno, quiero ser
el que dé origen a una nueva deidad, quiero ser el creador de aquél al que
todos adoren, quiero ganar el reality
show, verlos hincados, vivir de regalías, volverme acreedor al descanso
eterno.
Cada perro mounstro que nace tiene
la oportunidad de participar en el concurso, hasta el momento las
santificaciones anexadas al amplio catálogo de veneraciones católicas llegan a
los 46 perros mounstros, mientras nuestra iglesia sigue declarándose
monoteísta. Éstas son sólo tres de las deidades con más adeptos en el orbe:
Santísimo
Sólo-Manos: Una especie de chorizo deforme con un diente incrustado entre
la carne y un par de manitas muy pequeñas a los costados, las cuales durante
sus tres días de vida no dejaron de vibrar. Santo de los onanistas autogestivos trasnochados. El onanismo fue aceptado por
la iglesia católica hace seis años, cuando mediante un riguroso proceso de
investigación se llegó a la conclusión de que era menos dañino y más ad hoc con su mensaje principal
masturbarse que continuar librando batallas legales por presuntos casos de pederastía.
Travis:
Fue la mitad de un cráneo hasta el inicio de la nariz. El resto de la nariz
quedaba flotando en la nada a falta de una estructura ósea facial completa.
Santo de los que mueren en un exagerado pasón de cocaína por atascados. La
iglesia católica aceptó el consumo de cocaína cuando mediante análisis
rigurosos y una prolongada investigación nocturna descubrió que iban muy bien
unas líneas con el vino de consagrar, y además se ponían más interesantes los
sermones.
Miss
Huevos: Un tronco sin extremidades, únicamente con senos sin pezones en el
pecho y testículos al final (que en realidad eran tumores, ambos). Deidad de
los transexuales que en una peda cualquier macho con ganas se daría. La iglesia
católica comenzó a aceptar todo tipo de manifestación y práctica sexual cuando
mediante un riguroso proceso de experimentación
descubrieron que el sexo es delicioso.
Según el catolicismo los verdaderos
perros mounstros se cocinan en un vientre canino, por lo cual pese a también
ver con buenos ojos la unión entre mujeres y perros (regularmente san bernardo,
mastín napolitano y gran danés), sería prácticamente imposible que una pareja
de esta índole diera origen a una deidad, por cuestiones eclesiásticas que
nunca nadie ha explicado pero se aceptan como verdades irrefutables. Ahora
todos queremos un hijo deforme. Lo diferente, lo extraordinario, lo imposible,
lo que sólo sucede una vez, la particularidad de los perros mounstros es la
individualidad, nunca se repetirán, lo asqueroso y desagradable es más cercano
a la verdadera belleza que la perfección estética. El humano ha vivido atrapado
en una burda normatividad que estandariza lo precioso, pautas ancestrales que
marcan de manera inconsciente qué es aceptable y qué es non grato, reproducción cultural de lo hermoso a partir de formatos
constantemente emitidos y magnificados vía la pantalla, el papel impreso, los
espectaculares; esa conducta mórbida y segregacional debe mutar, por el bien de
todos debemos aspirar hacia un mundo en donde cada uno como elemento único ice
y defienda su propia bandera de la libertad. Al final cada perro mounstro reitera el mensaje general: Lo grotesco va unido a lo divino.
Domingo, ocho de la noche, horario
perfecto, horario sagrado, horario de la santísima trinidad: pereza-iluminación
eléctrica-y esa rabia que brota en cada ser humano al percatarse de la llegada
de una nueva semana laboral. Termina el fin, los días de tranquilidad se ven
privados ante el regreso a la rutina, los domingos por la noche lo mejor es
entregarse en cuerpo y alma a las historias de vida real que abarrotan los
monitores, vivir las vidas de otros, sentir sus dolores, sus alegrías, sus
momentos de alta sensibilidad, es conveniente porque de lo contrario se
tendría que pensar en la desgastante vida propia.
El ascendente desprecio del humano
por lo humano y la relación cada vez más estrecha y amorosa con las mascotas
detonaron las acciones; la iglesia católica puso su plan en marcha para poder continuar
en la cima de las religiones, lugar que comenzaba a tambalearse ante la
constante orientalización de las masas que buscan tranquilidad antes que martirio,
y el visto bueno por parte de los extremistas de entrega ideológica hacia el
Islam, debido a la posibilidad de enarbolar por completo sus creencias de
manera metafísica, práctica y explosiva. Los judíos siguen siendo una estirpe
de linaje milenario que sabe hacer dinero, mucho dinero. El catolicismo al sentir
en riesgo sus privilegios tras el descenso de su popularidad, comenzó a ser
flexible con sus designios más elementales, terminó aceptándolo casi todo,
generando la versión religiosa más burdamente pachanguera y vacía de
fundamentos éticos en la historia de la humanidad. Su justificación moral se
sitúa en que todos terminan contentos la misa, y sonreír es divino, y el
carnaval puede ser eterno, y sin que sea una verdadera obligación nadie quiere
perderse cada domingo la celebración en nombre de cristo. Por todos los lugares
donde se encuentran esparcidos los templos católicos se sabe que llegado el medio
día del séptimo de la semana es momento de asistir a la rave de dios. Entra el cura acompañado de sus dos dilersillos
quemando cannabis en un recipiente metálico, esparciendo el olor a yerba,
comenzando la relajación de la feligresía para irse poniendo a tono. Las misas son
televisadas con largos infomerciales entre cada bloque, logrando obtener
altísimos puntos de rating, ligándose de manera directa con el gran reality
show semanal.
La “realidad” domina
por completo las horas ante el televisor , todo lo que aparece en la pantalla
son historias de vidas regulares con afortunados personajes que tarde o
temprano se verán convertidos en extraordinarias celebridades o como tantos,
pasarán de largo. Individuos televisados, familias televisadas, concursos humillantes,
consecución de parejas; los artistas faranduleros se volvieron obsoletos para
el medio, la fama está ahora al alcance de cualquiera, el reality show
infunde la democracia total, hacen al pueblo elegir y se respeta el voto. La
iglesia católica tan proclive desde sus inicios a la negociación con los poderosos tuvo que adaptarse de manera brusca a la vida moderna, al grado de
dejar de lado sus relaciones con los estados nación para comenzar una tremenda
comunión con las grandes cadenas televisivas, las verdaderas encargadas de
educar, moldear y controlar el destino y pensamiento de las masas. Cada
programa es la oportunidad de continuar la labor evangelizadora, cada
expulsado dará gracias a dios, los familiares dirán que es gracias a dios, los
ganadores siempre anteponen a dios en su éxito, nada es cuestión de trabajo,
todo lo hace dios, y eso queda claro en los reality shows.
De
8 a 11:00 pm nuestra alma es tomada por el espíritu
santo, el cual nos permite generar la fe suficiente para creer con firmeza en
la posibilidad de abandonar el anonimato para convertirnos en estrellas nacientes que
alcanzan la gloria divina de la pantalla en horario estelar y cadena nacional.
Sólo los seres reales que tuvieron el designio divino para trascender y captar
la gloria de cristo que siendo hombre como todos pudo andar por la vida siendo
hijo de dios sin ser por esto inalcanzable para sus semejantes, son los elegidos…
Pero lo importante aquí es que ese ser afortunado puede ser cualquiera que vaya
mañana mismo a las instalaciones de la Gran Televisión Mexicana a partir
de las 7 am, así de grande es la gloria del señor, así de maravillosa es la
fama del reality show, no lo piense más, haga su casting con dios en el corazón,
tenemos un proyecto a su medida. Ahora pasen por su hostia con sustancia, y la
paz os dejo hermanos míos, que siga el vacilón.
Cuatro horas haciendo fila junto
con cientos de parejas que realizarán la prueba en vano, no quiero ser mezquino
pero de todos los aquí presentes somos María Izmailov y yo quienes resultan más
aptos para la pantalla. Tenemos montado un número en el que bailamos salsa,
ningún juez podrá resistirse.
Hemos pasado a la segunda etapa del
casting. Me siento feliz. Todo indica que la belleza pulcra de María Izmailov
así como nuestra comunicación total ha causado impacto, el cura principal me
comentó que tenemos grandes posibilidades de concursar en el reality, y que si
no era mucha molestia le hiciera favor de brindarle una raya, porque el día ha
sido pesado y le cuesta mantenerse enfocado, por supuesto que se la brindé, en
la tapa del tanque del escusado con la puerta cerrada, a la antigua. En una
sociedad tan adaptada a la cocaína aún
resulta para algunos difícil inhalar en público, cada quién sus elecciones, yo
siempre cargo polvo por si acaso, por supuesto que compartir con el señor cura
nos traerá puntos a favor, vivimos en una sociedad en la que no es tan sencillo
encontrar gente que comparta sus drogas sin reparos.
Como era de esperarse, después de
la serie pruebas finales que incluían afinidad con la cámara, cantidad de flujo
lagrimal por minuto, capacidad de improvisación y adaptación ante situaciones
bochornosas, pruebas de resistencia a la presión física-social, potencia
espermática, hogareñidad del óvulo, entre otras, resultamos finalistas.
Nunca olvidaré nuestra primera
aparición en televisión, cinco segundos de sonrisa y saludo con la palma por
delante mientras los eufóricos conductores pronunciaban nuestro nombre, lugar
de origen y raza, entre confeti y serpentinas. Las doce parejas que fuimos
seleccionadas seremos hospedadas en un hotel de lujo por una semana, días que
debemos invertir en intentar la fecundación; también se nos dotó de una canasta
de hormonas donadas por el principal patrocinador, para aumentar las
condiciones óptimas en favor de la procreación del perro mounstro. Sólo nos
resta amarnos.
Mi vigorosidad fue retomada, me
sentía en plenas facultades, María Izmailov y yo nos entregamos como nunca,
accedimos a nuestro núcleo interior, nos coordinamos de manera espiritual,
gracias a prácticas tántricas logramos una comunión cósmica-orgásmica, es
imposible que no logremos nuestro sueño: la creación de quizá el mejor, el más
híbrido, el más único, el que todos quieran adorar, el que represente en su
totalidad al humano y al perro y no sólo a un determinado grupo de personas
relacionadas entre sí por alguna estupidez o labor, quizá con nuestros genes y
este poderoso sentimiento podamos traer al mundo un perro mounstro que nos
quite a todos lo politeísta de una buena vez.
Nos acaban de informar que estamos
dentro del programa, sólo tres parejas logramos la concepción, observo a la
competencia y esto me parece pan comido, miro a María a los ojos: es un hecho mi amor. De pronto nos
encontramos en la antesala de la gloria, a un breve paso del estrellato
televisivo, perpetuarnos aquí dependerá de nuestra entrega, estamos embonando
perfecto, éste siempre fue nuestro lugar.
El primer ecosonograma donde se
mostró el interior del vientre canino mientras María Izmailov y yo mirábamos el
monitor desbordando lágrimas, en conjunto con nuestro nuevo número de
merengue nos otorgó al instante la
simpatía del público y los jueces, tomando así la delantera en las votaciones.
En el segundo chequeo de La Zarina Izmailov (apodo con el cual se le comenzó a
conocer en el programa) quedó de manifiesto que un solo cigoto habitaba su
vientre, lo cual reducía la posibilidad de can y aumentaba la suerte del perro
mounstro. Esa noche interpretamos una versión de Vivo Por Ella con canto y aullidos. María y yo apestábamos a éxito.
El sexto domingo se reveló algo
que vino suponiéndose durante toda la semana. Mis peores pesadillas, las que me
han acompañado siempre a todas partes se compactaron en una figura por de más
conocida: El cuerpo humano. La cámara fue haciendo un sutil zoom hasta llegar
al feto que se delineaba entre la escala de grises. Dos piernas, un vientre
unido al firme plexo solar, dedos completos, dos brazos, un rostro bien
definido, corazón latiendo con vitalidad, órganos trabajando de manera
formidable, un jovencito sanísimo¸
mencionó la doctora. Pedí de favor que apagaran la cámara, ellos la apagaron
pero prendieron una más pequeña que usan para grabar tras bambalinas y generar
controversia. Dije palabras terribles que después salieron al aire y se
volvieron famosas en youtube… esto sólo significaba una cosa: Eliminación.
La pareja del tipo calvo prematuro
con buen físico y la perra pastor ingles de cabellera impresionante fueron los
únicos capaces de concebir un perro mounstro, cuya única cualidad era ser una
albóndiga de carne humana amoratada, sin dermis, con reminiscencias de sistemas
nervioso y circulatorio. Los votos del domingo final, después de un mes
completo de contar la historia de las 27 horas de vida de Albondotti, arrojaron como estirpe ganadora de una nueva deidad a
los restaurantes de comida rápida italiana.
Ha pasado un mes desde nuestra despedida
del programa y todavía no puedo acercarme a María Izmailov, temo hacerle daño.
El dinero que ganamos durante nuestro instante de fama con patrocinadores y
comerciales nos da para vivir de manera digna. Contraté a una enfermera que le consiente,
acaricia y atiende de manera profesional el embarazo, todas las noches me
cuenta lo triste que está la perra, pero yo no creo nada, para ella todo es
pasajero, instantáneo, inocuo, ella puede tener cientos de crías y olvidarlas al
instante por un hueso cualquiera, yo por el contrario estoy condenado a la
proximidad con los míos, a la inevitable empatía racional sanguínea, a sentir
sus dolores y sus alegrías como propias, a preocuparme, ése es el verdadero tormento: la
familia, y no quiero tener una, yo quiero un perro mounstro.
Aquel martes mi autocontrol salió
de vacaciones, era de madrugada y de pronto note mi crecida panza, sentí en
el rostro excesivo vello facial, faltaban dos semanas para terminar el mes y ya
se había agotado toda mi dotación de coñac, tuve que salir a comprar más. Mis
nervios estaban tensos desde hace semanas, mi nariz completamente irritada, me
resultaba prácticamente imposible conciliar el sueño, yo era pura rabia para
ese momento, y a la calle se le ocurrió bombardearme con toda la publicidad
existente de perros y niños. Cuando llegué a la única licorería abierta mi
coñac preferido se había agotado, sentí una presión brutal, el pie de dios
estaba sobre mí cortándome la respiración, el pulso, la vida, mi cabeza ardía
en llamas, compré seis botellas del primer coñac que vi, bebí un gran trago
antes de pagarlo, cualquier licor cumple con su misión cuando buscas olvidar,
cualquier fermento que te haga caer rendido sin la capacidad de pensar es
funcional, las etiquetas están de más, y yo necesito dejar de recordar, parar
de una vez con estas ansias homicidas que me piden borrar de tajo nuestra
historia, la historia del hombre fracasado que tuvo que criar a su hijo de
mierda junto con una perra imbécil, la historia del formidable soñador que le
besó la mejilla al éxito y cuando fue a su entrepierna para sentir la raja
humedecida encontró una verga que se le clavó en el pecho… Haremos lo
siguiente, son las cuatro de la mañana, la ciudad está vacía, conduciré a
máxima velocidad en sentido contrario, si no encuentro a la muerte, la mato a
ella; éste será nuestro propio reality show.
Cuando entró la enfermera se
desmayó al instante, la escena era vomitiva, me encontraba en la esquina del
cuarto, sosteniendo entre mis manos el sanguinolento feto humano; lo extraje
después de moler a golpes a mi amada María, descargué sobre ella todas mis
frustraciones, al punto de teñir por completo de rojo su blanca cabellera,
romper todos sus finos huesos, desfigurarle totalmente el hermoso rostro.
Llegué al producto después de cortar delicadamente cada una de las capas del vientre
con una navaja de afeitar, fui cuidadoso de no impactar su pancita para tratar de obtener lo más
completo posible al pequeñito y así poderlo transformar a mi gusto. Clavé toda una caja de alfileres sobre su cráneo aún gelatinoso,
estire sus extremidades y detalladamente zurcí manos junto con pies por detrás
de la espalda, tratando de ser muy fino con las puntadas, para terminar rajándole el pecho esperando que su corazón puro fuera visible. ¡Él será el
santo de los locos y los esclavos¡ ¡Hay en él belleza y náusea suprema! ¡Vaticino
visitas desde el vaticano para venerar al máximo generador de sufrimiento! ¡Todos
vendrán a llorar y orar a sus pies! ¡Por eso lo elevo al cielo! ¡Por eso lo muestro a dios! verdad
que sí mi perrito mounstro, verdad que sí.... Las autoridades no tardaron
en llegar, se me juzga por distintos delitos, feminicidio, aborto, conducir
ebrio; nos dimos cocaína y me llevaron. Quizá no tenga opción a fianza, tal vez
deba pagar mi crimen con toda una vida de encierro, no creo tener carácter para
matarme.
De manera increíble y fortuita mi
historia inundó los medios, mi acto brutal dividió las opiniones, los más
ortodoxos me defienden argumentando que para este mundo podrido resulta más
fundamental la búsqueda de nuevos perros mounstros que seguir cumpliendo con
rectitud las absurdas leyes mundanas, por el contrario los que me odian sólo
tienen para mí insultos y vociferaciones. La fama de alguna manera me toma por asalto, no
importa el móvil, la pantalla es mía, las portadas son mías, siento que María
desde el más allá intercede por mí, el paraíso es tu lugar ángel mío.
Ayer se comunicó a la cárcel uno de
los principales productores de reality shows dominicales, pidió hablar conmigo,
me comentó que existen muy pocos mártires de la causa perro mounstral y que
sería excelente por el bien común generar más próceres del movimiento, en cada
oportunidad resaltó mi gracia y dinamismo, tiene en mente para mí un programa
de corte revista informativa en horario estelar donde de a poco se buscará
fundar una ideología en la cual defenderemos la postura: “El perro mounstro no nace, se hace, y quizá
es el sacrificio de sangre el único camino para obtener verdaderas deidades”.
Nos reuniremos el domingo para comenzar a entrever los detalles de la
producción, abandonaré mi claustro cada que el señor lo pida y de ser posible,
según lo dicten los niveles de audiencia, moverá sus palancas para obtener mi
libertad.
Ya quiero contarle al mundo la
historia de mi bendita María Izmailov, por ti lo he logrado, amor de mi vida.